
Inspirada por Lía y su inquietud en la escuela de celebrar Halloween en pleno estallido primaveral, como sacerdotisa de la Diosa nacida y habitante del hemisferio sur, me siento al urgido llamado de contarle a mi comunidad QUE ESTAMOS HACIENDO TODO AL REVÉS!!!!!
Pero... empecemos por el principio. Primero, cómo lo pagano fue tomado por lo cristiano; y segundo, cómo tomamos las celebraciones europeas, olvidando nuestro tiempo local, celebrando a contratiempo de nuestra propia resonancia vital con nuestro entorno. Las fiestas comunitarias, fueron, desde siempre, la celebración del tiempo de la naturaleza, colectivamente. Así como cada cumpleaños marca otro ciclo cumplido y uno nuevo iniciándose, el tiempo redondo de la Tierra fue enseñándonos a sembrar y a cosechar, a prever y organizarnos, dando marco festivo a los cambios de estación y a sus tránsitos intermedios. Las pascuas, las navidades, la fiesta de San Juan, el día de los muertos, son fiestas que antes de ser cristianas eran paganas. Al decir “pagano” digo, lo indígena de Europa, lo campesino del viejo mundo, despectivamente nombrado como “lo de afuera”, paganus, por los romanos de las urbes. Frente a su imposibilidad de suprimirlos, el cristianismo sincretizó estos festejos bajo sus simbolismos patriarcales. Por ejemplo, las pascuas, la primer luna llena de la primavera, conservando la simbología de los conejos y los huevos, son los elementos que campesinas y campesinos utilizaban para celebrar el renacimiento de la Naturaleza; fue apropiado y resignificado con la muerte y la resurrección de Jesús por los patriarcas cristianos. Enajenadas por la hegemonía ritual de una iglesia europea, aquí celebramos nuestras Pascuas en pleno inicio del otoño, donde no hay renacimiento sino recogimiento, cosecha y agradecimiento por los frutos que nuestro trabajo con la tierra ha generado. Pero volviendo a la celebración que nos ocupa hoy, Halloween, sincretizado por el Día de Todos los Santos, tiene sentido como final de la cosecha y tiempo donde la Tierra inicia su letargo, su descanso, la vida desciende a las profundidades, las semillas que no fueron recogidas quedan abrazadas en el regazo húmedo del sueño invernal. El año nuevo de las Brujas se da inicio en este misterioso recogimiento de la vida, donde los mundos del sueño y la vigilia se enlazan, se acercan, y casi se confunden. La Vida-Muerte-Vida es un continuo poderosamente redondo. El tiempo de Halloween en el sur sería, entonces, el 30 de Abril. Si volvemos la mirada y los sentidos a nuestro entorno, entenderíamos que todo está exactamente al revés!!! La fiesta intermedia entre la Primavera y el Verano es el tiempo de la fertilidad y el gozo, donde después del estallido primaveral , las flores son fecundadas anticipando la dulzura de los frutos que vendrán. Las abejas iniciaran su maravilloso trabajo de polinizar las flores, de sintetizar en miel este momento donde la Naturaleza todo lo erotiza entre sensuales aromas y colores... La tradición pagana del norte celebra el 30 de Abril la fiesta de Beltane, o Víspera de Mayo o Walpurgisnacht, la bendición de los campos, el renacimiento de la fertilidad de la tierra. Es el tiempo donde la sexualidad se manifiesta sin limites, libremente. En algunas regiones se celebra una bendición de la tierra ofreciéndole leche y miel para pedir por la abundancia y la fructificación de los nuevos brotes. Este momento es el que vivimos en el 31 de Octubre de nuestro sur... Si pudiéramos volver a nuestro tiempo, celebrar nuestra navidad como las comunidades de estas tierras sabían celebrar en el solsticio de invierno Inti Raymi aymará o el Wiñoy Xipantu mapuche, si dejáramos la fiesta de San Juan, y las celebraciones con fuego para el solsticio de verano, si recuperáramos la magia de cada tiempo dejaríamos las calabazas para cuando hay aquí calabazas, en otoño y dejaríamos que la sensualidad desbordante de este fin de Octubre nos colme de músicas y de flores y de amores. Volviendo a nuestro tiempo, desde el Sur y en la Diosa,Miriam Libertad |